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Más y Más TV: La nueva revista de televisión

PRIMERAS IMPRESIONES


¡Sorpresa en los kioscos! Tenemos nueva revista de televisión. Han tenido que pasar 25 largos años desde el nacimiento de Supertele, la última publicación en aparecer, y aquí está. Se llama Más y Más TV y apunta maneras. Tiene 68 páginas, cuesta 1 euro (aunque la primera semana fue gratis) y lleva publicados ya cinco números en los que han ido introduciendo pequeños cambios para afinar con los gustos de los lectores.

¿Impresiones?
La primera. La sensación de leer una revista pegada a la actualidad televisiva. Desde la primera página avanza los programas de esa semana y después continúa repasando los capítulos de las series más destacadas así como los realities, las citas deportivas, las películas más destacadas de la semana (ahora lo han ampliado a página y media con once recomendaciones, mucho mejor que antes) hasta llegar a la parrilla televisiva. Nada de reportajes atemporales que se van metiendo cuando apetece, todo muy ajustado a los tiempos y cuando aún no saben qué día se emitirá lo resuelven con un "próximamente". Perfecto.
La segunda. La parrilla de televisión es más atractiva, cómoda y está más ordenada que las de TP y Supertele. Y además tiene más fotos, nada que ver con el tostón de 28 páginas sin fotos con los que desde hace unos meses nos castiga TP. Me he dado cuenta de que hacía siglos que no consultaba la tele autonómica y la TDT en Supertele y TP y ahora lo he vuelto a hacer.
La tercera. Muy buena sección de Programas míticos, donde se repasa el pasado de la tele, precisamente en ese punto que TP no supo abordar, ya que limitó su repaso nostálgico a las series sin atreverse o saber abordar esos programas míticos que todos llevamos en el recuerdo. Aquí sí han sabido coger el testigo y de momento la selección está siendo muy acertada.
La cuarta. Me gusta que salga el lunes y me gusta ese toque ochentero de la maquetación que recuerda a las revistas de la tele de antaño: muchas cajas, muchos colorines, muchos despieces, muchos detalles, muchas fotos. Y saben abordar los reportajes de un modo original y atractivo.
La quinta. Un precio de lo más competitivo, solo 1 euro frente a la cara competencia: Supertele (1,90) y TP (1,60)

Puntos negativos:
*Lamentablemente tampoco ofrecen todos los canales gratuitos estatales, y tampoco es tan complicado: una página para los seis grandes canales (así lo hicieron en el número 1 pero luego cambiaron) y una doble página para los 20 de la TDT sería una opción asumible y solo ocuparía 21 páginas semanales con una cuarta para 15 autonómicas que llegaría hasta las 28 actuales. Tal y como está maquetada la revista lo tienen a huevo para hacerlo. Pero no lo hacen. En su lugar se enredan con un montón de canales autonómicos y algunos de pago y, lo peor, desde el número 2 de la revista los estatales y algunos autonómicos comparten página, lo que es un lío enorme y da sensación de desorganización.
*Abusan del marujeo y los culebrones, y seguramente con razón, para atraer a un público que todavía es potencial comprador de revistas de papel, pero no estaría mal abordar otros contenidos televisivos para ir ganando otro público. El pequeño reportaje de esta semana sobre la vuelta de Juego de Tronos parece marcar tímidamente ese camino.
*Se queda un poquita justa en el número de páginas (aunque por ese precio y sin publicidad no se puede pedir más) y se echan en falta algún reportaje o entrevista (aunque solo sea uno por semana) que no esté realizado a partir de las notas de prensa de las televisiones. Eso, es evidente, sale más caro pero le da un importante valor añadido. En eso no consiguen superar a TP y Supertele.
*Esto ya es una manía personal: no me gusta que los reportajes no se firmen y aún menos la crítica televisiva que aparece cada semana. Sí, es evidente que no se firma para camuflar la falta de medios y personal y no repetir así los mismos nombres. No pasa nada. Siéntanse orgullosos de trabajar tanto siendo tan pocos, no es malo que el lector detecte el sobreesfuerzo de una redacción. Al contrario.

¡Suerte! y ojalá haya mercado suficiente para que puedan convivir las tres publicaciones en el kiosco, y de paso TP y Supertele se pongan un poquito las pilas ante la nueva (y necesaria) competencia.

Mar Chércoles

LA REPORTERA QUE NOS DEJÓ TIRADOS


He leído todo tipo de comentarios acerca de la reportera que salió por patas en mitad de una crónica en dir
ecto en el Telediario. Al verlo pensé, ingenuo de mí, que sería uno de esos falsos directos que graban antes y luego alguien se equivocó y puso una toma falsa que no tocaba. Ese vídeo en el que la reportera se pierde, se va, repite y vuelven a empezar. Pero no. Era un directo. Y Mar Chércoles se quedó bloqueada y se fue. Salió de plano. Y nos dejó tirados allí a los espectadores. Sin que le importáramos muchos. Se saltó la regla elemental del periodismo catódico: nunca, nunca, nunca abandones el plano. Aunque te pierdas. Aguanta la mirada. Recapitula. Esfuérzate. Pero no abandones. Si te hablan por el pinganillo y te lían. Quítatelo. Si te pierdes, revisa tus apuntes, que para eso luces ese tarjetón de Informativos TVE como si fueras las presentadora de un concurso. Párate. Explica lo que te pasa. Pero nunca abandones. No nos dejes tirado. No lo hagas. Y lo hiciste.

Felicidades, Manel Navarro

Eurovisión. La final







Felicidades a Manel Navarro, el representante español de Eurovisión. Fue el único artista capaz de predecir en directo los puntos que iba a obtener de toda Europa y hasta lo marcó con sus deditos: 5 puntitos en números romanos, Qué listo él. Felicidades también a él por ser fiel a sus principios. Se puso gallito cuando ganó ser el elegido haciendo un corte de mangas al público que mostraba su malestar con gritos de tongo y se puso gallito (de otra manera más cantarina) cuando perdió al quedar el último (qué otra cosa sino) el sábado en Eurovisión. Justicia poética, lo llaman algunos. Karma lo llaman otros. Un festival que le quedaba enorme, en cualquier caso. 

O Xavi Martínez y Virginia Díaz, los superlistos locutores que le impusieron a la elección del público, no tienen ni idea de música o los 41 jurados profesionales de 41 países distintos no han comprendido el concepto rompedor de llevar a Eurovisión un tipo y una canción más propia de ser interpretada durante la fiesta de fin de curso del colegio que ante una audiencia de 200 millones de personas.

Felicidades a Manel Navarro porque ya no se tendrá que rapar el pelo, como había prometido si quedaba primero mientras la gente que estaba a su lado reprimía las carcajadas. Felicidades a Manel Navarro porque ha quedado en la posición más baja de toda la historia de España en Eurovisión. Felicidades a Manel Navarro por convertirse en un chiste que ha provocado más risas que el mismísimo Chikilicuatre pero con la mitad de audiencia y menos, muchísimos menos, votos. 

España acudió a Eurovisión en plan cateto, con una pésima canción y peor cantante y una puesta en escena, contratada a un tipo que dicen es muy listo y sabe mucho de esto, que rellenó las pantallas de tópicos absurdos y tablitas de surf que aparecían y desaparecían en una muy currada animación digna del powerpoint con el que Manel Navarro se presentó en TVE para ser elegido. Ha mantenido su esencia. Entonces él dedicó a todos un corte de mangas, los europeos ahora se lo han devuelto a él, pero multiplicado por 200 millones hundiéndole en el último puesto. Felicidades, Manel Navarro porque has obtenido lo que merecías en este festival, que no es poco premio.

[Eurovisión se emitió el sábado por la noche en La 1]

TVE le quita el romanticismo a Eurovisión

Segunda semifinal. Sin pedida de boda por ir a publicidad









TVE lo ha vuelto a hacer. El canal público sin anuncios, o eso dicen, interrumpió la segunda semifinal de Eurovisión para irse a publicidad. Sus espectadores pudieron ver otro montón de anuncios promocionales de relleno pero se quedaron sin ver la pedida de matrimonio que le hizo, por sorpresa y en directo, su novio a Jana Burceska, la cantante de Macedonia. Ya en la final del año pasado les ocurrió lo mismo y dejaron a los espectadores sin ver el divertido intervalo, una muy aplaudida actuación en la que parodiaron algunos de los momentos más célebres de la historia de Eurovisión. 

Al margen de la enésima (y me temo que no última) metedura de pata de TVE, la segunda semifinal cumplió con el trámite con toques folclóricos y sin grandes momentos más allá de la actuación de algunos países. Lamentablemente son pocos los que saben ya qué hacer con semejante pantallón y este año mucho, demasiados, han recurrido a la solución facilona de que se vea en ellos a sus intérpretes a tamaño gigante. Pero hubo un par de actuaciones muy trabajadas y sorprendentes y un jugoso adelanto de la actuación francesa del sábado también con espectacular puesta en escena con un París nocturno de fondo a toda velocidad. A todo esto, fue paradójico que siendo el francés la segunda lengua en la que hablan en Eurovisión tuvieran que entrevistar en inglés a su cantante.

Tras la segunda entrega me siguen asaltando dos dudas. ¿Qué le pasa al realizador? y dos, ¿no podría disimular un poquito José María Iñígo de que no le apetece nada que le pongan a su lado a Julia Varela? 

[Eurovisión se emite el martes y jueves en La 2 y el sábado en La 1]

No se vayan todavía, aún hay más...

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