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Superjorge, sobreactuaciones y muchas lágrimas


Si el tráfico de sentimientos estuviera penado, como si lo está el de droga, los responsables de este programa irían directamente al la cárcel. Todo está milimétricamente preparado para tocar la fibra sensible. Unos señores que las pasan putas, con perdón, porque no les queda ni la casa (el último programa fue a consecuencia de una riada) ven cómo Jorge Fernández y su equipo de salvadores ponen remedio mientras ellos (familia con hijos, que no falten los niños) se toman una vacaciones de ensueño. Y ahí está nuestro héroe que no duda en tirar tabiques, arrimar el hombro poniendo ladrillos o lo que haga falta, eso sí, sin mancharse su inmaculada ropa de marca. Si hasta emula al mismo Supermán abriéndose la camisa y dejando al descubierto sus pectorales de Míster tras lanzarse a la piscina, como le vimos el lunes pasado. Increíble, sí, pero verídico.

Para quien tenga memoria televisiva, Esta casa era una ruina no es más que un revoltijo entre El equipo G (aquel programa en el que unos gays renovaban la casa de un hetero) y Cambio radical (aquel otro en el que primero acomplejaban a los participantes y luego les sometían a todo tipo de operaciones de cirugía estética) pero aplicado en casas. Estos dos precedentes se pudieron ver, precisamente, en esta misma cadena, lo que constituye toda una declaración de principios, también hay que decirlo.

¿Deberían existir programas como éste? ¿Debería llegar el tráfico de sentimientos, la lágrima provocada a estos niveles? Pues habrá quien diga que no, no lo dudo. Y habrá quien ahora se esté tirando de los pelos por no presentarlo, porque le va como un guante (Isabel Gemio, asúmelo, Antena 3 ya no te quiere). Pero vamos a ser prácticos, mientras le resuelvan a alguien la vida sacándole de la miseria y poniéndole una casa en condiciones que Antena 3 haga lo que quiera y si alguien lo ve, pues mejor para ellos. Sólo cabe pedir dos cosas: Que el material que empleen en la reconstrucción de la casa sea duradero y resista más que un decorado televisivo, y que Jorge Fernández no sobreactúe tanto... ¿Alguien le puede explicar lo que es la naturalidad en pantalla, a ver si de una vez por todas lo pilla? Gracias.
[Esta casa era una ruina se emitió el pasado lunes en A3]

6 comentarios:

Ben dijo...

Buena critica tio! Yo que no aguanto a Jorge...
hice zapping el monday y le vi grabandose a si mismo con una videocamara y me dije: "otro como Gonzalo Miró" y lo quité.

No se... luego A3 se queja de la baja audiencia.. si esq.....

SE LO QUE HICISTEIS... el prox viernes! xD

xxx

Ben

isma18.wordpress.com dijo...

Odio "Mi casa es una ruina", es basura.
Lo podía haber presentado tanto Isabel Gemio, como, Teresa Viejo...
Eso si, no soporto a Teresa Viejo.

Ruth latelequemepario.com dijo...

Pues el programa original me gusta, pero los de Antena 3 han hecho una especie de mutación nefasta con el formato y se lo han cargado.

A ver si se enteran que todo formato debe de seguir unas reglas para que funcione. Y en este caso, este docu-show tiene poco de docu y mucho de show.

Qué horror lo de la llamada de teléfono por lo de la piscina. ¡Qué mal hecho!

Arriba Ty (el presentador del original).

TELEpatético dijo...

-Ben, gracias tío. Sí lo de grabarse la jeta con una videocamara es muy fuerte jajaja, muy del estilo Gonzalo Miró como bien apuntas. Por cierto, sé lo que hiciste el viernes!

-Isma18, Teresa Viejo se le ha atragantado a mucha gente, sí.

-Ruth, pues sí como todo en Antena 3 adquiere unas formas muy peculiares jajaja.

almoraima dijo...

La verda es que son menos naturales que rajoy el día del Orgullo Gay. Pero bueno, me quedo con que al menos se ayuda a una familia. Lo veo a trozos, es bastante infumable el programita

TELEpatético dijo...

-Almoraima, pues sí es todo producto de un guión. También la supuesta alegría de la familia cuando se conecta desde la distancia para ver cómo van las obras de su casa. Pero leñe, que les arreglan la vida, así que al menos un programa de Antena 3 sirve para algo...

No se vayan todavía, aún hay más...

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