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Curso del 2010 o el desliz de Carmen Lomana


Pues ya que todos hablan de Las joyas de la corona y hasta ha habido quien ha escrito pidiendo que también lo hagamos en el blog más patético de la tele por ser "el lugar más apropiado para ello", habrá que hablar.
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Vale, de acuerdo. Las joyas de la corona tiene un tufillo patético importante. La cosa no deja de ser un Curso del 63 especializado en modales e incluso hubo muchos momentos en su estreno que recordaban al programa de Antena 3. Pero tampoco deja de ser un Gran Hermano de verano con el que pasar el rato, siendo ahora la excusa una especie de escuela de glamour capitaneada por Carmen Lomana.
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Y aquí es donde todo desbarra. Porque se suponía que la pija enrollada que habla raro iba a ser la protagonista del tinglado, pero resulta que no. Que es una especie de directora estirada que no consigue, ni de lejos, meterse a la audiencia en el bolsillo como hizo en Más que baile y en sus otras muchas intervenciones televisivas. Quizás la gracia de esta señora está en eso, en verla fuera de su habitat, que es donde chirria y causa simpatía, pero al verla en su mundillo pijo, rodeado de otros pijos y asilvestrando a veinteañeros rebeldes pierde gran parte de su magia. Quizás porque ni se esfuerza en fingir y no desentona en un programa que, además, la arrincona a la mínima expresión, aunque antes de meter a Jordi González por medio, se llegó a decir que iba a ser "su" programa. Pero se ha quedado reducida a una especie de "co-presentadora" de mentirijillas que no mete baza más allá que cualquier otro colaborador; vamos, como una Belén Esteban cualquiera en Sálvame.
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El reto de Las joyas de la corona no está tanto en saber si al final conseguirá refinar a los asilvestrados jóvenes, sino en si la visión del decorado no causará una ceguera permanente a los espectadores del programa (¿era necesaria tanta lucecita?) y si algún concursante expulsado no se romperá la crisma con esa manera tan humillante que tienen de deshacerse de ellos tirándoles por un foso, que se abre repentinamente bajo sus pies. La ocurrencia no es nueva, ya la probó en su día Tele 5 y los espectadores se le echaron al cuello, ahora unos años después vuelve a la carga y, si nadie protesta, significará que los espectadores ya han asumido que "todo vale" por aparecer en televisión. Y es justo la cadena que trata así a la gente la que pretende enseñarnos modales. Paradójico.
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[Las joyas de la corona se emite los jueves a las 22.00 h. en Tele 5]

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