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Espectacular


De acuerdo. Siempre seguiremos queriendo a Barcelona 92 porque supuso una reinvención de las ceremonias de inauguración y clausura. Fueron unos juegos extraordinarios, los hicimos nosotros y nos fue muy bien. Pero Londres 2012, mal que les pese a algunos, también se han ganado el derecho a conseguir un huequecito en nuestros corazones porque la ceremonia de inauguración fue espectacular a lo ancho y a lo alto, con esas inmensas chimeneas, esa colina verde y ese humor británico tan presente en la ceremonia acompasada por una banda sonora tan conocida como comercial. Pero sobre todo se ha ganado un merecido reconocimiento por la sorpresa final que no quisieron compartir ni con los periodistas para evitar filtraciones y que adelantaran la sorpresa: ese gran pebetero construido con las piezas que simbolizaban a los 204 países participantes y cuyo fuego se alzó convirtiéndose en uno solo. Inmenso, espectacular y muy fotogénico. Fue el broche final a una noche de sorpresas que también quiso romper con los convencionalismos de anteriores juegos. Por primera vez todos los países participantes contaban con mujeres y por primera vez también fueron siete jóvenes los que encendieron la llama olímpica demostrando la importancia del trabajo en grupo y de la juventud. Fue un momento enorme. Quizás los aros olímpicos flotando en la estratosfera quedaron pelín pegote, como una secuencia que se graba ya antes, pero también ocurrió con la de James Bond y otros momentos, no pasa nada. Pero ese final lo compensó todo. Un pebetero construido con la participación de todo e instalado en el centro del estadio, tan diferente a todo lo que hemos visto antes. Espectacular. Con ganas de ver ya con qué nos sorprenden en la ceremonia de clausura. Pero hasta entonces, toca disfrutar de juegos y deportes, esfuerzos, medallas y derrotas. De la grandiosidad de los Juegos Olímpicos, cuando la televisión se llena de deportes minoritarios que por fin da audiencia. Felicidades Londres 2012.

La parte más chapucera (al contrario que en Barcelona 92) fue la de España, la retransmisión de los tres periodistas fue decepcionante, pisándose continuamente y esa especie de Risto Mejide crecido y sobrado que parecía querer ningunear continuamente a sus compañeras o pisarlas las frases interesantes para que se limitaran a hacerles los coros. Se les notó descoordinados, muy mal preparados (no en lo que tenían que leer sino en el reparto de tareas) y las frases fueron huecas y absurdas en demasiadas ocasiones, con la sensación de que o no sabían qué decir muchas veces o solo hablaban para que el otro no les robara el dato. Fue la parte más decepcionante y chapucera. María Escario, Paloma del Río y Ernest Riveras 'Mejide' tienen dos semanas por delante para prepararse la ceremonia de clausura. Que no provoquen vergüenza ajena, al menos. Por favor.

2 comentarios:

Antonio Acuña dijo...

Creo que los JJOO son el deporte en su máximo esplendor donde los valores como la unión (así se representa en su símbolo) brillan.

Sin embargo, en la ceremonia inaugural vivimos un empacho de nacionalismo británico del que para nada pude estar de acuerdo.

En temas televisivos,.. demasiada música que podía hacerte desconectar y perder el hilo.

TELEpatético dijo...

-Antonio Acuña, no te falta razón con eso del "nacionalismo", los británicos quisieron mirarse al ombligo, pero es lo que toca. También hubo momentos muy discotequeros, como cuando proyectaron las series catódicas en la fachaa de la casa sicodélica, cierto. Pero con esas excepciones fue una buena gala, muy sorprendente y el momento de final espectacular.

No se vayan todavía, aún hay más...

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