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Gran Hermano se resquebraja

LA FINAL, MUCHOS TÓPICOS Y ERRORES PARA POCA AUDIENCIA


Tele 5 tiene importantes grietas (por las que se sale la audiencia).
Lo vimos en los efectos visuales preparados para la ocasión –alguien deberá dar explicaciones sobre tan inoportuna creatividad– viendo cómo el edificio de Tele 5 se resquebrajaba con la presencia del ojo de Gran Hermano. Era uno de los efectos preparados para la noche que, sin embargo, resultó premonitorio. Gran Hermano perdió en audiencia frente a MasterChef y ni su kilométrica duración sirvió para vestir el fracaso de perder ante un programa de cocina. Fue una gala con muchos tiempos muertos e invitaciones a cambiar de canal como esa entrada de los fans a la casa que solo sirvió para retener a sus familiares, y quizás ni a ellos. Después se repitió por tres veces el paseo por limusina para entrar a ese edificio de Tele 5 que se resquebrajaba una y otra vez e incluso veíamos cómo se derrumbaba en parte. Al final no ganó Igor, el repescado para salvar de morir ahogado un reality que desde hace semanas hacía aguas y que para muchos ha sido el auténtico ganador capaz de aniquilar en su regreso a todos los favoritos. Y sí, hubiera sido demasiado que también se llevara el primer puesto alguien que ya salió de la casa, así que la victoria de una de las pocas concursantes que llevaba allí encerrada desde el principio es más fácil de aceptar pese a que se cierra una edición que ha jugado con sus reglas tanto como para aniquilarlas cuando mejor les ha venido y que ha expulsado, "disciplinariamente" lo llaman, a concursantes que no merecían salir, solo por sus temores a que afectara a su cuenta de resultados económica.

La final no deparó, por lo tanto, grandes sorpresas y sí ridículos propios de la primera entrega. Ya no hubo pollitos voladores que se rompen los brazos después de que le animaran a saltar pero sí un móvil que entregaron bloqueado a la ganadora, Susana, para que llamara a quien quisiera. Evidentemente, no pudo, porque no se sabía el número puk, y lo resolvieron contactando con el plató para que hablara con su madre, que estaba allí, pero las carcajadas por un fallo tan penoso como fácil de evitar se escucharon hasta en Antena 3.

Pero da igual lo que pasara ya. Este GH será recordado por el despelote de Milá (le hemos visto hasta las bragas) que con sus excesos ha intentado cubrir las carencias de los concursantes elegidos en el casting y acaparar los titulares que los participantes no lograban. Anoche, tras las maratonianas tres horas de rigor, Mercedes Milá no dijo aquello, como ya es tradición, de que habrá un Gran Hermano 15 y se limitó a dar cita para un debate la próxima semana y visualizó su marcha del gran formato de la cadena largándose del plató. "yo me voy por donde vine, yo me largo" dijo, y dejándoles allí a todos mientras insistía en su mítica frase "no deis nada por hecho". Y es cierto que todos estamos dando por hecho que Gran Hermano seguirá el próximo año pese a la caída de audiencia, pese al poco interés despertado, pese a caer derrotado en su gran final. Y sí, quizás tenemos que hacer caso a Mercedes Milá y a su "no deis nada por hecho". Quizás, sin saberlo, hemos asistido a la última edición de GH con Mercedes Milá.

Mercedes Milá saludó y se marchó por la puerta poco antes de terminar el programa.

[La final de Gran Hermano 14 se emitió el martes por la noche en Tele 5]

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