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Y sin embargo... te vas

HASTA SIEMPRE, IGNACIO SALAS



Se ha ido un grande. Ignacio Salas lo era. Pese a su humildad que le llevó a no querer homenajes ni premios en vida, todos sabíamos que era grande, muy grande, y le habíamos dedicado ya numerosos premios en secreto, sin que se enterara. O un poco. Como el aprecio que le teníamos muchos espectadores. Porque ahora que hay tanta gente flipada por un programa hecho a cachitos con trozos musicales subtitulados por comentarios jocosos deberían saber que antes, mucho antes, ya existían programas como los que este señor hacía con su inseparable (hasta ahora) Guillermo Summers, en el que todo encajaba a la perfección: cada vídeo, cada palabra, cada frase. Era televisión de edición, lenta y costosa de hacer, pero en al que todo encajaba como un gran puzle. Cuando llenar un ratito de televisión costaba una inmensidad de horas encajando imágenes y pensando las mejores frases. Televisión pensada, reposada, atrevida, divertida, contagiosa. Televisión grande, perfecta, maravillosa. Y siempre por allí andaba Ignacio Salas, un niño grande.

Podría escribir mucho más, pero no lo voy a hacer. He encontrado un texto mucho mejor que cualquier que pueda escribir firmado por un amigo de este blog, Alejandro Macías, que es además el autor del prólogo del libro catódico de los noventa de Miguel Herrero cuyo prólogo ochentero, un libro antes, firmó precisamente Ignacio Salas. La cuadratura del círculo.

Gracias, Ignacio, por tan buena televisión. Fue bonito mientras duró.

Pincha aquí para leer el texto de Alejandro Macías sobre Ignacio Salas.

2 comentarios:

Alain dijo...

Bonito y sentido post, Telepatético.

TELEpatético dijo...

-Alain, gracias!!

No se vayan todavía, aún hay más...

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