Ads 468x60px

El interminable desfile olímpico inaugural

APROVECHANDO QUE ESTAMOS EN VERANO...


Ya lo advertía Paloma del Río en la retransmisión de TVE, el desfile de países duró más de una hora en los ensayos y en el directo llegaría a dos porque la cosa iba mucho más lenta. Era el momento de ir a mear, si uno tiene una meda muy, muy larga, o de irse a hacer otras cosas si uno pretendía permanecer despierto hasta el encendido del pebetero. El desfile es la antítesis de la televisión, un horror de dos horas que toca reinventar si quieren que la ceremonia de inauguración sea mínima soportable para el espectador: o lo hacen más rápido, o salen varios países a la vez o acortan las comitivas para que solo haya abanderados y poquitos más porque ese desfile es un plomazo y ni siquiera sirve para que veamos a todos los deportistas porque, como bien apuntaron en la retransmisión, unos ya han empezado a competir, otros madrugan y otros ni han llegado aún a Río.

Hasta entonces la inauguración fue más o menos sobre lo previsto, colorines, música brasileña y guiños a lo ecológico, todo sin acabar de encajar y todo sin acabar de sorprender ni emocionar. Tampoco lo hizo el encendido del pebetero, nada que ver con Londres 2012, pese a que se buscara cierto efecto de imitación. La retransmisión española, el jet lag es muy malo, tampoco fue la más acertada y no quedó claro nada sobre el pebetero: que si se encendía fuera, que si dentro, que si luego se sacaba, que si iba a haber dos, uno dentro del estadio Maracaná y otro fuera... todo casi tan lioso y cambiante como lo fue la ceremonia. Al final crearon tantas expectativas que se quedó en nada. Una pena.

No hay comentarios:

No se vayan todavía, aún hay más...

Contacta con TELEpatético. Rellena el formulario y me llegará tu mensaje.

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *